La energía oscura resiste: Southampton confirma que el universo sigue acelerando su expansión
Encabezado: Astronomía - por cronywell|
🌌 ASTRONOMÍA · CIENCIA Y ESPACIO La energía oscura resiste: Southampton confirma que el universo sigue acelerando su expansión Una investigación internacional liderada por la Universidad de Southampton desmintió el estudio surcoreano que en 2025 puso en duda casi tres décadas de cosmología, al detectar errores metodológicos en el análisis de supernovas 🕒 Tiempo de lectura: 8 minutos | 📅 Agosto de 2026 midire.ar |
La saga que amenazó con reescribir el destino del cosmos parece haber llegado a un punto de reposo. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Southampton revisó a fondo los datos que en noviembre de 2025 habían sugerido que la expansión del universo se estaba frenando, y concluyó que la aceleración cósmica —motorizada por la esquiva energía oscura— sigue firme, tal como predicen los modelos estándar de la cosmología.
Durante casi treinta años, la comunidad astronómica dio por sentado un hecho extraordinario: el universo no solo se expande, sino que lo hace cada vez más rápido. El hallazgo, realizado a fines de los años noventa mediante la observación de supernovas de tipo Ia, le valió el Premio Nobel de Física de 2011 a Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess, y dio origen al concepto de energía oscura: una fuerza desconocida que empuja al cosmos hacia afuera y que, según las estimaciones actuales, compone cerca del 70% del contenido total del universo.
Ese consenso se tambaleó en noviembre de 2025, cuando un equipo de la Universidad Yonsei, en Seúl, liderado por el profesor Young-Wook Lee, publicó en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society (MNRAS) un estudio que sostenía exactamente lo contrario: que la expansión ya había entrado en una fase de desaceleración. La noticia recorrió el mundo científico como una onda expansiva, porque de confirmarse, obligaría a reescribir el futuro previsto para el universo.
El equipo de Lee analizó una muestra de más de 300 galaxias anfitrionas de supernovas de tipo Ia —los llamados “cirios estándar” de la astronomía, explosiones de enanas blancas que siempre alcanzan un brillo intrínseco similar y que por eso sirven para medir distancias cósmicas—. Su argumento central era que el brillo de estas explosiones no depende solo de la distancia, sino también de la edad de la estrella progenitora: las supernovas nacidas de estrellas jóvenes serían levemente más tenues que las de estrellas viejas.
Al aplicar esa corrección por edad estelar a los datos, los investigadores surcoreanos afirmaron obtener un resultado que coincidía con las mediciones independientes del proyecto DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument), basadas en oscilaciones acústicas de bariones. Según su interpretación, ambas líneas de evidencia apuntaban en la misma dirección: la energía oscura se estaría debilitando con el tiempo, y el universo, lejos de acelerar, ya habría comenzado a frenar. El equipo aseguró tener una confianza estadística del 99,99% en la relación edad-brillo que proponía.
El respaldo de los datos de DESI
Lo que le dio fuerza al estudio de Yonsei fue su aparente sintonía con resultados previos del propio proyecto DESI, que en 2024 ya había insinuado que la energía oscura podría no ser una constante inmutable, sino una magnitud que evoluciona con el tiempo. Esa coincidencia entre dos métodos independientes —supernovas y oscilaciones acústicas— fue interpretada por muchos como un indicio serio de que el modelo cosmológico estándar, conocido como ΛCDM, necesitaba una revisión profunda.
Frente a una afirmación de ese calibre, la respuesta de la comunidad científica fue poner los datos bajo la lupa. El equipo de Southampton, encabezado por el investigador Phil Wiseman y el profesor Mark Sullivan, emprendió una auditoría independiente utilizando las observaciones del Dark Energy Survey (DES), un proyecto diseñado específicamente para acotar las propiedades de la energía oscura, además del mismo conjunto de datos empleado por el equipo surcoreano.
El resultado, publicado el 10 de junio de 2026 en MNRAS bajo el título “Still accelerating: type Ia supernova cosmology is robust to host galaxy age evolution”, identificó dos problemas concretos en el análisis original. El primero era una omisión técnica: el estudio de 2025 no había aplicado la corrección estándar por masa de la galaxia anfitriona, un ajuste bien establecido que da cuenta de que las supernovas ocurridas en galaxias grandes son, en promedio, unos puntos porcentuales más brillantes que las de galaxias pequeñas.
El segundo problema era conceptual: el equipo de Lee había asumido que la edad de una galaxia anfitriona equivalía a la edad de la estrella individual que terminó explotando como supernova, una simplificación que —según Southampton— introduce un sesgo sistemático en los resultados. Al reincorporar la corrección por masa galáctica y corregir ese supuesto, la correlación entre brillo y edad estelar que el equipo surcoreano había presentado como evidencia se debilitó de forma sustancial, y los datos volvieron a alinearse con el modelo cosmológico estándar.
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🖼️ Supernova de tipo Ia SN 1994D, en el borde de la galaxia NGC 4526, fotografiada por el telescopio espacial Hubble https://commons.wikimedia.org/wiki/File:SN1994D.jpg Fuente: NASA / ESA / Wikimedia Commons (dominio público) |
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Aspecto |
Estudio de Yonsei (nov. 2025) |
Estudio de Southampton (jun. 2026) |
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Muestra utilizada |
Más de 300 galaxias con supernovas Ia |
Datos del Dark Energy Survey (DES) + mismo set original |
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Corrección aplicada |
Por edad de la estrella progenitora |
Por masa de la galaxia anfitriona + edad revisada |
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Conclusión sobre la expansión |
El universo habría entrado en desaceleración |
El universo continúa acelerando, como predice ΛCDM |
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Relación con energía oscura |
Se estaría debilitando con el tiempo |
Se mantiene consistente con una constante cosmológica |
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Revista |
Monthly Notices of the Royal Astronomical Society |
Monthly Notices of the Royal Astronomical Society |
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“Las mediciones previas y ampliamente aceptadas eran, en realidad, correctas, y nuestra comprensión actual del destino del universo sigue siendo sólida. Por suerte, evitamos esta crisis, pero el misterio de por qué la tasa de expansión del universo sigue acelerando permanece intacto.” — Dr. Phil Wiseman, primer autor del estudio, Universidad de Southampton |
• Omisión de la corrección por masa galáctica: un ajuste estándar en cosmología moderna que el estudio de 2025 no incorporó, y que por sí solo explica buena parte de la señal que se había atribuido a la edad estelar.
• Supuesto erróneo sobre la edad estelar: se equiparó la edad promedio de una galaxia con la edad puntual de la estrella que explotó, cuando ambas magnitudes no son intercambiables.
• Al corregir ambos puntos, la correlación entre brillo y edad de la población estelar —que era el corazón del argumento surcoreano— pierde fuerza estadística de forma significativa.
Se llama energía oscura a un componente hipotético que actuaría como una suerte de antigravedad, empujando al espacio a expandirse cada vez más rápido. Nadie sabe con certeza qué es. Se estima que representa alrededor del 70% del contenido total del universo, muy por delante de la materia oscura (cerca del 25%) y de la materia ordinaria —planetas, estrellas, galaxias— que apenas ronda el 5% restante. Los científicos saben que el universo se frenó durante buena parte de su historia por efecto de la gravedad, y que hace unos 9.000 millones de años esa tendencia se invirtió: algo comenzó a ganarle pulso a la gravedad y la expansión empezó a acelerar. Ese “algo” es, hasta hoy, uno de los mayores misterios abiertos de la física.
Lejos de cerrar el debate de un plumazo, el propio profesor Mark Sullivan, coautor del estudio de Southampton, subrayó el valor del proceso: “Cuestionar teorías y observaciones aceptadas es fundamental para la ciencia. Así es como se progresa. Aunque esta idea no resultó correcta, abrió nuevas formas de pensar cómo explotan las supernovas y cómo podemos medir la energía oscura con mayor precisión”, señaló.
El equipo de Yonsei, por su parte, no se dio por vencido. En junio de 2026 participó de un taller de trabajo conjunto con investigadores de Southampton, y en un estudio de seguimiento —ya aceptado en MNRAS— sostuvo que la edad de las poblaciones estelares sigue siendo un factor relevante en la estandarización de las supernovas de tipo Ia, y que ciertos métodos habrían subestimado su importancia. La discusión académica, en otras palabras, sigue abierta, aunque el consenso mayoritario volvió a inclinarse hacia el modelo estándar.
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🖼️ Primera imagen de campo profundo del telescopio espacial James Webb, con miles de galaxias del cúmulo SMACS 0723 https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Webb's_First_Deep_Field.jpg Fuente: NASA / ESA / CSA / STScI / Wikimedia Commons (dominio público) |
El propio equipo surcoreano coincide en un punto con sus críticos: la palabra final la tendrán los próximos grandes relevamientos astronómicos. El Observatorio Vera C. Rubin, que recién comenzó sus operaciones científicas plenas, tiene previsto descubrir más de 20.000 nuevas galaxias anfitrionas de supernovas en los próximos años, con mediciones de edad mucho más precisas que las disponibles hasta ahora. A eso se sumarán los datos del telescopio espacial Euclid, de la Agencia Espacial Europea, y del futuro telescopio Nancy Grace Roman, de la NASA, ambos diseñados específicamente para poner a prueba la naturaleza de la energía oscura con una precisión sin precedentes.
Hasta que esos datos estén disponibles, la posición de la cosmología estándar sale fortalecida de este round, pero el enigma de fondo —qué es realmente la energía oscura y por qué domina el destino del universo— sigue tan abierto como el día en que se descubrió.
❓ ¿Se confirmó que el universo sigue expandiéndose cada vez más rápido?
Sí. El estudio de la Universidad de Southampton, publicado en junio de 2026 en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, concluyó que la expansión acelerada del universo sigue vigente y que los datos son consistentes con el modelo cosmológico estándar.
❓ ¿Qué decía el estudio que puso en duda la aceleración cósmica?
Una investigación de la Universidad Yonsei (Seúl), publicada en noviembre de 2025, sostenía que al corregir el brillo de las supernovas por la edad de la estrella progenitora, la expansión del universo mostraba señales de desaceleración, lo que implicaría un debilitamiento de la energía oscura.
❓ ¿Qué errores encontró el equipo de Southampton?
Detectó que el estudio original no aplicó la corrección estándar por masa de la galaxia anfitriona y que asumió, de forma incorrecta, que la edad de una galaxia equivale a la edad de la estrella que explotó como supernova.
❓ ¿Qué es la energía oscura?
Es un componente desconocido que representa cerca del 70% del universo y que actúa como una fuerza repulsiva, acelerando la expansión del cosmos desde hace unos 9.000 millones de años. Su naturaleza exacta sigue siendo uno de los grandes misterios de la física.
❓ ¿Está cerrado el debate científico sobre este tema?
No del todo. El equipo de Yonsei presentó un estudio de seguimiento defendiendo su hipótesis original, y ambos grupos coinciden en que observatorios como el Vera C. Rubin, Euclid y el telescopio Roman aportarán en los próximos años los datos definitivos para zanjar la discusión.
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