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CAMBIO DE GABINETE: Mahiques asume Justicia
- el 05/03/2026 » 15:29 por cronywell
⚖ CAMBIO DE GABINETE • 5 DE MARZO DE 2026 • DECRETO 133/2026
Mahiques asume Justicia:
el hombre de Karina conquista Tribunales
Juan Bautista Mahiques, fiscal general de la Ciudad, reemplaza a Cúneo Libarona con una agenda urgente: destrabar más de 200 pliegos judiciales paralizados, las dos vacantes en la Corte Suprema y la expansión del sistema acusatorio. Su designación consolida el poder de la Secretaria General de la Presidencia sobre la cartera y resigna terreno de Santiago Caputo.
⏱ Tiempo de lectura: 7–9 minutos | ✍ Redacción: Política y Justicia | 🗞 Fuentes: La Nación · Infobae · Perfil · Ámbito · Cronista
En una jugada que reordena el tablero de poder interno del Gobierno, Javier Milei oficializó esta semana el cambio más esperado de su gabinete: Mariano Cúneo Libarona abandonó el Ministerio de Justicia tras más de dos años de gestión, y Juan Bautista Mahiques —fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires— asumió el cargo mediante el Decreto 133/2026, publicado en el Boletín Oficial. Con él llegó también Santiago Viola, apoderado nacional de La Libertad Avanza, como nuevo secretario de Justicia. La combinación concentra en un solo ministerio las fichas de Karina Milei y aleja la influencia de Santiago Caputo de una cartera que maneja las causas judiciales más sensibles del país.
|
📋 209 pliegos pendientes en el Senado |
⚖ 2 vacantes en la Corte Suprema |
🏛 40% de la Justicia federal con vacantes |
📅 45 años del nuevo ministro |
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🚪 LA SALIDA QUE TODOS ESPERABAN
La renuncia de Mariano Cúneo Libarona no fue una sorpresa. El exministro había presentado su dimisión el 23 de octubre de 2025, pero Karina Milei le solicitó que permaneciera en el cargo hasta que ella misma eligiera a su sucesor. El plazo que fijó: marzo de 2026, una vez concluidas las sesiones extraordinarias del Congreso. Durante esos meses, los rumores sobre posibles reemplazantes se multiplicaron, con nombres que iban desde el senador bonaerense Guillermo Montenegro —candidato preferido del asesor Santiago Caputo— hasta el propio Mahiques.
El desenlace se produjo el 4 de marzo: una reunión en la Quinta de Olivos que incluyó a Cúneo Libarona, a Karina Milei y, a último momento, al jefe de Gabinete Manuel Adorni, definió los términos de la transición. Milei anunció el cambio en sus redes sociales ese mismo día. Al mediodía del 5 de marzo, Mahiques juró ante el Presidente en el Salón Blanco de la Casa Rosada, en una ceremonia que para él tuvo un carácter histórico: era la primera vez que se encontraba cara a cara con Javier Milei.
"Juan Bautista va a ser los ojos y el cuerpo del Gobierno en toda la Justicia. De ahora en más responde 100% en ella."
— Fuente del entorno de Karina Milei (Infobae, 4/3/2026)
👤 QUIÉN ES JUAN BAUTISTA MAHIQUES
Nacido en el partido bonaerense de Mercedes hace 45 años, Juan Bautista Mahiques es parte de lo que en los pasillos judiciales se conoce como una "familia de tribunales". Su padre, Carlos Mahiques, es camarista de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal; su hermano Ignacio se desempeña como fiscal porteño y fue adjunto en la causa Vialidad contra Cristina Kirchner; su hermano Esteban es director general de Relaciones Institucionales de la Cancillería e integró el Tribunal de Disciplina de la AFA.
El flamante ministro es abogado egresado de la UBA y magíster en Administración de Justicia por la Unitelma Sapienza de Roma. Consiguió su primer empleo en el Poder Judicial con apenas 20 años. Desde 2019 ocupaba la titularidad del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires —jefe de todos los fiscales porteños—, cargo al que llegó con el impulso de Daniel Angelici, operador macrista y ex presidente de Boca Juniors. Paralelamente, preside desde 2022 la Asociación Internacional de Fiscales (IAP), cargo para el que fue reelecto en abril de 2025, y desde 2024 es rector del Instituto Universitario de Seguridad de la Ciudad.
Su vínculo con el poder tiene múltiples capas: durante el gobierno de Mauricio Macri fue representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura y subsecretario de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial, dos posiciones desde las que ejerció influencia directa en el nombramiento de jueces nacionales y federales. El contacto con el universo Milei arrancó apenas cuatro meses antes de su designación, mediado por los primos Eduardo "Lule" Menem y Martín Menem, junto a Santiago Viola. Karina Milei lo estudió, lo evaluó y concluyó que cumplía las condiciones que buscaba.
🔺 LA INTERNA QUE REVELA EL NOMBRAMIENTO
La designación de Mahiques no fue solo un recambio técnico: fue la expresión de una pulseada de poder dentro del Gobierno libertario. Santiago Caputo —el asesor estrella del Presidente, conocido en círculos periodísticos como "el mago del Kremlin"— venía controlando la cartera de Justicia a través de Sebastián Amerio, el secretario saliente que respondía a su agenda. Con la llegada de Mahiques y, sobre todo, con la instalación de Santiago Viola como secretario, Caputo pierde un eslabón clave: el hombre que operaba en el Consejo de la Magistratura y monitoreaba causas sensibles como las vinculadas al caso $LIBRA y el escándalo ANDIS.
En el sector cercano a Caputo interpretan el movimiento como una derrota frente a la Secretaria General de la Presidencia. El propio Amerio se enteró del cambio en medio de una reunión en el Consejo de la Magistratura y tuvo que retirarse antes de concluirla. Según trascendió, hasta último momento resistió la orden de dejar su despacho. La gestualidad de Mahiques en su primer mensaje público —agradeciendo explícitamente a Karina Milei por "su apoyo permanente" y "la dedicación con la que conduce el equipo político del Gobierno"— fue leída en todos los sectores como una declaración de alineamiento inequívoca.
"Asumo esta función con la convicción de que sin seguridad jurídica no hay inversión, sin reglas estables no hay desarrollo y sin jueces independientes no hay República."
— Juan Bautista Mahiques en su primer mensaje como ministro designado (X, 4/3/2026)
📋 LA AGENDA URGENTE: 209 PLIEGOS Y LA CORTE SUPREMA
Si hay un dato que define la magnitud del desafío que hereda Mahiques, es este: el Poder Ejecutivo tiene en su poder los pliegos de 209 jueces surgidos de ternas que ya le remitió el Consejo de la Magistratura, y ninguno fue enviado al Senado. La parálisis en las designaciones judiciales generó que aproximadamente el 40% de los cargos de la Justicia federal y nacional operen con subrogancias o interinatos, una situación que los propios magistrados de la Corte Suprema califican como crítica.
La estrategia que Mahiques tiene trazada es pragmática: comenzar por los pliegos más sencillos de negociar —los fueros de Familia y aquellos sin tensión política— y avanzar de forma gradual hacia los de mayor complejidad. "La prioridad es dar cumplimiento a la cobertura de vacantes para que la Justicia comience a funcionar. Comenzaremos con lo que es más fácil de negociar. Hay otros juzgados que tienen una rosca más sofisticada", señaló una fuente inobjetable al tanto de sus planes.
En cuanto a la Corte Suprema, el panorama es diferente. El intento del Gobierno de incorporar a Ariel Lijo y a Manuel García-Mansilla fracasó estrepitosamente: el pliego de Lijo fue rechazado y García-Mansilla, que asumió por decreto presidencial, terminó renunciando tras la votación adversa del Senado. Esta vez, la Casa Rosada opta por la cautela: las vacantes en el máximo tribunal no serán prioridad inmediata. "Si la Corte no nos hizo ninguna medida contraproducente, ¿por qué desgastar la negociación cuando podemos avanzar por lo grueso?", razonan en el entorno oficialista.
🔄 SISTEMA ACUSATORIO Y MODERNIZACIÓN JUDICIAL
La segunda gran prioridad de Mahiques es extender el Código Procesal Penal Federal —el denominado sistema acusatorio— al resto del país. El modelo ya funciona en Salta, Jujuy, Santa Fe, Mar del Plata y Mendoza, entre otros distritos. El 11 de noviembre de 2026 está previsto que se sume Comodoro Py, el fuero federal de la Ciudad de Buenos Aires, sede de las causas judiciales políticamente más sensibles del país. La implementación requiere jueces, fiscales y defensores designados en tiempo y forma —lo que hace que el plan de pliegos y el del sistema acusatorio sean dos caras de la misma moneda.
En su último día al frente del Ministerio Público Fiscal porteño, Mahiques firmó la creación de siete nuevas fiscalías para investigar delitos complejos, elevando de 40 a 46 el número de fiscalías de primera instancia. La decisión —apuntada específicamente a la narcocriminalidad urbana y a los delitos de corrupción de funcionarios porteños— puede leerse como una carta de presentación del estilo de gestión que pretende llevar al plano nacional.
🌊 LA SOMBRA DE LAGO ESCONDIDO
Ningún perfil de Mahiques puede esquivar el episodio que marcó su carrera en 2022: el viaje a Lago Escondido, la estancia patagónica del magnate británico Joe Lewis, adonde concurrieron —con todos los gastos pagos— el propio Mahiques, su padre el juez Carlos Mahiques, el juez federal Julián Ercolini, el entonces ministro de Seguridad porteño Marcelo D'Alessandro, directivos del Grupo Clarín y un ex agente de la SIDE, entre otros.
La filtración de chats del grupo de Telegram en el que participaban algunos de los asistentes encendió la alarma pública. Según las transcripciones, fue el propio Mahiques quien habría propuesto gestionar una factura para encubrir la financiación del viaje: "Podríamos averiguar el tema de una facturita. No creo que sea necesaria...", se lo escuchaba decir en un audio. La investigación judicial derivó en denuncias por presuntas dádivas e incumplimiento de deberes de funcionario público. En diciembre de 2023, la Justicia federal de Bariloche sobreseyó a todos los implicados al considerar que no existía delito configurado.
El episodio no frenó su trayectoria, pero sigue siendo una referencia obligada para la oposición política y los organismos de derechos humanos que cuestionan su independencia. Cristina Kirchner lo vinculó en su momento a presiones judiciales contra ella durante el macrismo, una acusación que Mahiques siempre rechazó.
⚔ EL CONTEXTO POLÍTICO: LA JUSTICIA COMO CAMPO DE BATALLA
Pocas veces en la historia reciente la identidad del ministro de Justicia tuvo tanta relevancia inmediata. El Gobierno enfrenta varios frentes judiciales simultáneos: la causa $LIBRA —que investiga el escándalo de la criptomoneda vinculada a Milei—, el caso ANDIS, y la presión constante de las causas heredadas de gestiones anteriores. Mahiques llega al cargo con el mandato explícito de ser "los ojos del Gobierno en Tribunales", una función que va mucho más allá de la administración burocrática de una cartera.
Además, el año 2027 trae elecciones presidenciales, y la batalla por los juzgados federales —que en palabras del propio entorno libertario son "aquellos que deciden si uno va preso o no"— adquiere una dimensión estratégica que trasciende lo institucional. La llegada de Viola como secretario de Justicia, con sus vínculos en el Senado y en el arco de la política tradicional, busca aceitar precisamente ese engranaje legislativo que determina quién ocupa cada despacho judicial del país.
🏛 ANÁLISIS FINAL
La llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia es mucho más que un recambio de nombres. Es la señal más clara hasta ahora de que Karina Milei no solo no retrocede en su avance sobre la arquitectura del poder gubernamental, sino que acelera. Con un hombre propio en el sillón de Justicia y otro en la secretaría, el ala "karinista" del Gobierno controla ahora la palanca que mueve a 200 jueces y fiscales, el acceso al Consejo de la Magistratura y el pulso de las causas judiciales más incandescentes del país. La pregunta que nadie en Tribunales termina de responder es si Mahiques logrará lo que su antecesor no pudo: transformar los pliegos acumulados en designaciones reales, antes de que el calendario electoral de 2027 lo convierta todo en moneda de cambio.
📅 CRONOLOGÍA CLAVE
• 23/10/2025 — Cúneo Libarona presenta renuncia formal; Karina Milei le pide quedarse hasta marzo.
• Dic. 2025 / Ene. 2026 — Primeros contactos reservados entre Mahiques y Karina Milei; nexo: primos Menem y Santiago Viola.
• 04/03/2026 — Reunión en Olivos; Milei anuncia el cambio en X. Amerio se entera en medio de una sesión del Consejo de la Magistratura.
• 05/03/2026 — Decreto 133/2026 en el Boletín Oficial. Mahiques jura al mediodía en el Salón Blanco. Viola asume como secretario.
• Próximos pasos — Negociación de pliegos con el Senado; expansión del sistema acusatorio; decisión sobre vacantes en la Corte.
📚 FUENTES
• La Nación — «Juan Bautista Mahiques es el nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
• Infobae — «Quién es Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
• Infobae — «El trasfondo de la llegada de Mahiques al Gobierno», 4/3/2026
• Perfil — «Boletín Oficial: Mahiques fue confirmado como ministro de Justicia», 5/3/2026
• Perfil — «Sus vínculos con Mauricio Macri, Chiqui Tapia y Pablo Toviggino», 4/3/2026
• Ámbito — «Milei confirmó a Mahiques como nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
• El Cronista — «Mahiques desembarca en Justicia y prepara su plan de acción», 4/3/2026
• El Destape Web — «Familia judicial, macrismo y la trama de Lago Escondido», 4/3/2026
• elDiarioAR — «Juan Bautista Mahiques será el nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
⚖ CAMBIO DE GABINETE • 5 DE MARZO DE 2026 • DECRETO 133/2026
Mahiques asume Justicia:
el hombre de Karina conquista Tribunales
Juan Bautista Mahiques, fiscal general de la Ciudad, reemplaza a Cúneo Libarona con una agenda urgente: destrabar más de 200 pliegos judiciales paralizados, las dos vacantes en la Corte Suprema y la expansión del sistema acusatorio. Su designación consolida el poder de la Secretaria General de la Presidencia sobre la cartera y resigna terreno de Santiago Caputo.
⏱ Tiempo de lectura: 7–9 minutos | ✍ Redacción: Política y Justicia | 🗞 Fuentes: La Nación · Infobae · Perfil · Ámbito · Cronista
En una jugada que reordena el tablero de poder interno del Gobierno, Javier Milei oficializó esta semana el cambio más esperado de su gabinete: Mariano Cúneo Libarona abandonó el Ministerio de Justicia tras más de dos años de gestión, y Juan Bautista Mahiques —fiscal general de la Ciudad de Buenos Aires— asumió el cargo mediante el Decreto 133/2026, publicado en el Boletín Oficial. Con él llegó también Santiago Viola, apoderado nacional de La Libertad Avanza, como nuevo secretario de Justicia. La combinación concentra en un solo ministerio las fichas de Karina Milei y aleja la influencia de Santiago Caputo de una cartera que maneja las causas judiciales más sensibles del país.
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📋 209 pliegos pendientes en el Senado |
⚖ 2 vacantes en la Corte Suprema |
🏛 40% de la Justicia federal con vacantes |
📅 45 años del nuevo ministro |
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🚪 LA SALIDA QUE TODOS ESPERABAN
La renuncia de Mariano Cúneo Libarona no fue una sorpresa. El exministro había presentado su dimisión el 23 de octubre de 2025, pero Karina Milei le solicitó que permaneciera en el cargo hasta que ella misma eligiera a su sucesor. El plazo que fijó: marzo de 2026, una vez concluidas las sesiones extraordinarias del Congreso. Durante esos meses, los rumores sobre posibles reemplazantes se multiplicaron, con nombres que iban desde el senador bonaerense Guillermo Montenegro —candidato preferido del asesor Santiago Caputo— hasta el propio Mahiques.
El desenlace se produjo el 4 de marzo: una reunión en la Quinta de Olivos que incluyó a Cúneo Libarona, a Karina Milei y, a último momento, al jefe de Gabinete Manuel Adorni, definió los términos de la transición. Milei anunció el cambio en sus redes sociales ese mismo día. Al mediodía del 5 de marzo, Mahiques juró ante el Presidente en el Salón Blanco de la Casa Rosada, en una ceremonia que para él tuvo un carácter histórico: era la primera vez que se encontraba cara a cara con Javier Milei.
"Juan Bautista va a ser los ojos y el cuerpo del Gobierno en toda la Justicia. De ahora en más responde 100% en ella."
— Fuente del entorno de Karina Milei (Infobae, 4/3/2026)
👤 QUIÉN ES JUAN BAUTISTA MAHIQUES
Nacido en el partido bonaerense de Mercedes hace 45 años, Juan Bautista Mahiques es parte de lo que en los pasillos judiciales se conoce como una "familia de tribunales". Su padre, Carlos Mahiques, es camarista de la Sala I de la Cámara Federal de Casación Penal; su hermano Ignacio se desempeña como fiscal porteño y fue adjunto en la causa Vialidad contra Cristina Kirchner; su hermano Esteban es director general de Relaciones Institucionales de la Cancillería e integró el Tribunal de Disciplina de la AFA.
El flamante ministro es abogado egresado de la UBA y magíster en Administración de Justicia por la Unitelma Sapienza de Roma. Consiguió su primer empleo en el Poder Judicial con apenas 20 años. Desde 2019 ocupaba la titularidad del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires —jefe de todos los fiscales porteños—, cargo al que llegó con el impulso de Daniel Angelici, operador macrista y ex presidente de Boca Juniors. Paralelamente, preside desde 2022 la Asociación Internacional de Fiscales (IAP), cargo para el que fue reelecto en abril de 2025, y desde 2024 es rector del Instituto Universitario de Seguridad de la Ciudad.
Su vínculo con el poder tiene múltiples capas: durante el gobierno de Mauricio Macri fue representante del Poder Ejecutivo ante el Consejo de la Magistratura y subsecretario de Asuntos Penitenciarios y Relaciones con el Poder Judicial, dos posiciones desde las que ejerció influencia directa en el nombramiento de jueces nacionales y federales. El contacto con el universo Milei arrancó apenas cuatro meses antes de su designación, mediado por los primos Eduardo "Lule" Menem y Martín Menem, junto a Santiago Viola. Karina Milei lo estudió, lo evaluó y concluyó que cumplía las condiciones que buscaba.
🔺 LA INTERNA QUE REVELA EL NOMBRAMIENTO
La designación de Mahiques no fue solo un recambio técnico: fue la expresión de una pulseada de poder dentro del Gobierno libertario. Santiago Caputo —el asesor estrella del Presidente, conocido en círculos periodísticos como "el mago del Kremlin"— venía controlando la cartera de Justicia a través de Sebastián Amerio, el secretario saliente que respondía a su agenda. Con la llegada de Mahiques y, sobre todo, con la instalación de Santiago Viola como secretario, Caputo pierde un eslabón clave: el hombre que operaba en el Consejo de la Magistratura y monitoreaba causas sensibles como las vinculadas al caso $LIBRA y el escándalo ANDIS.
En el sector cercano a Caputo interpretan el movimiento como una derrota frente a la Secretaria General de la Presidencia. El propio Amerio se enteró del cambio en medio de una reunión en el Consejo de la Magistratura y tuvo que retirarse antes de concluirla. Según trascendió, hasta último momento resistió la orden de dejar su despacho. La gestualidad de Mahiques en su primer mensaje público —agradeciendo explícitamente a Karina Milei por "su apoyo permanente" y "la dedicación con la que conduce el equipo político del Gobierno"— fue leída en todos los sectores como una declaración de alineamiento inequívoca.
"Asumo esta función con la convicción de que sin seguridad jurídica no hay inversión, sin reglas estables no hay desarrollo y sin jueces independientes no hay República."
— Juan Bautista Mahiques en su primer mensaje como ministro designado (X, 4/3/2026)
📋 LA AGENDA URGENTE: 209 PLIEGOS Y LA CORTE SUPREMA
Si hay un dato que define la magnitud del desafío que hereda Mahiques, es este: el Poder Ejecutivo tiene en su poder los pliegos de 209 jueces surgidos de ternas que ya le remitió el Consejo de la Magistratura, y ninguno fue enviado al Senado. La parálisis en las designaciones judiciales generó que aproximadamente el 40% de los cargos de la Justicia federal y nacional operen con subrogancias o interinatos, una situación que los propios magistrados de la Corte Suprema califican como crítica.
La estrategia que Mahiques tiene trazada es pragmática: comenzar por los pliegos más sencillos de negociar —los fueros de Familia y aquellos sin tensión política— y avanzar de forma gradual hacia los de mayor complejidad. "La prioridad es dar cumplimiento a la cobertura de vacantes para que la Justicia comience a funcionar. Comenzaremos con lo que es más fácil de negociar. Hay otros juzgados que tienen una rosca más sofisticada", señaló una fuente inobjetable al tanto de sus planes.
En cuanto a la Corte Suprema, el panorama es diferente. El intento del Gobierno de incorporar a Ariel Lijo y a Manuel García-Mansilla fracasó estrepitosamente: el pliego de Lijo fue rechazado y García-Mansilla, que asumió por decreto presidencial, terminó renunciando tras la votación adversa del Senado. Esta vez, la Casa Rosada opta por la cautela: las vacantes en el máximo tribunal no serán prioridad inmediata. "Si la Corte no nos hizo ninguna medida contraproducente, ¿por qué desgastar la negociación cuando podemos avanzar por lo grueso?", razonan en el entorno oficialista.
🔄 SISTEMA ACUSATORIO Y MODERNIZACIÓN JUDICIAL
La segunda gran prioridad de Mahiques es extender el Código Procesal Penal Federal —el denominado sistema acusatorio— al resto del país. El modelo ya funciona en Salta, Jujuy, Santa Fe, Mar del Plata y Mendoza, entre otros distritos. El 11 de noviembre de 2026 está previsto que se sume Comodoro Py, el fuero federal de la Ciudad de Buenos Aires, sede de las causas judiciales políticamente más sensibles del país. La implementación requiere jueces, fiscales y defensores designados en tiempo y forma —lo que hace que el plan de pliegos y el del sistema acusatorio sean dos caras de la misma moneda.
En su último día al frente del Ministerio Público Fiscal porteño, Mahiques firmó la creación de siete nuevas fiscalías para investigar delitos complejos, elevando de 40 a 46 el número de fiscalías de primera instancia. La decisión —apuntada específicamente a la narcocriminalidad urbana y a los delitos de corrupción de funcionarios porteños— puede leerse como una carta de presentación del estilo de gestión que pretende llevar al plano nacional.
🌊 LA SOMBRA DE LAGO ESCONDIDO
Ningún perfil de Mahiques puede esquivar el episodio que marcó su carrera en 2022: el viaje a Lago Escondido, la estancia patagónica del magnate británico Joe Lewis, adonde concurrieron —con todos los gastos pagos— el propio Mahiques, su padre el juez Carlos Mahiques, el juez federal Julián Ercolini, el entonces ministro de Seguridad porteño Marcelo D'Alessandro, directivos del Grupo Clarín y un ex agente de la SIDE, entre otros.
La filtración de chats del grupo de Telegram en el que participaban algunos de los asistentes encendió la alarma pública. Según las transcripciones, fue el propio Mahiques quien habría propuesto gestionar una factura para encubrir la financiación del viaje: "Podríamos averiguar el tema de una facturita. No creo que sea necesaria...", se lo escuchaba decir en un audio. La investigación judicial derivó en denuncias por presuntas dádivas e incumplimiento de deberes de funcionario público. En diciembre de 2023, la Justicia federal de Bariloche sobreseyó a todos los implicados al considerar que no existía delito configurado.
El episodio no frenó su trayectoria, pero sigue siendo una referencia obligada para la oposición política y los organismos de derechos humanos que cuestionan su independencia. Cristina Kirchner lo vinculó en su momento a presiones judiciales contra ella durante el macrismo, una acusación que Mahiques siempre rechazó.
⚔ EL CONTEXTO POLÍTICO: LA JUSTICIA COMO CAMPO DE BATALLA
Pocas veces en la historia reciente la identidad del ministro de Justicia tuvo tanta relevancia inmediata. El Gobierno enfrenta varios frentes judiciales simultáneos: la causa $LIBRA —que investiga el escándalo de la criptomoneda vinculada a Milei—, el caso ANDIS, y la presión constante de las causas heredadas de gestiones anteriores. Mahiques llega al cargo con el mandato explícito de ser "los ojos del Gobierno en Tribunales", una función que va mucho más allá de la administración burocrática de una cartera.
Además, el año 2027 trae elecciones presidenciales, y la batalla por los juzgados federales —que en palabras del propio entorno libertario son "aquellos que deciden si uno va preso o no"— adquiere una dimensión estratégica que trasciende lo institucional. La llegada de Viola como secretario de Justicia, con sus vínculos en el Senado y en el arco de la política tradicional, busca aceitar precisamente ese engranaje legislativo que determina quién ocupa cada despacho judicial del país.
🏛 ANÁLISIS FINAL
La llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia es mucho más que un recambio de nombres. Es la señal más clara hasta ahora de que Karina Milei no solo no retrocede en su avance sobre la arquitectura del poder gubernamental, sino que acelera. Con un hombre propio en el sillón de Justicia y otro en la secretaría, el ala "karinista" del Gobierno controla ahora la palanca que mueve a 200 jueces y fiscales, el acceso al Consejo de la Magistratura y el pulso de las causas judiciales más incandescentes del país. La pregunta que nadie en Tribunales termina de responder es si Mahiques logrará lo que su antecesor no pudo: transformar los pliegos acumulados en designaciones reales, antes de que el calendario electoral de 2027 lo convierta todo en moneda de cambio.
📅 CRONOLOGÍA CLAVE
• 23/10/2025 — Cúneo Libarona presenta renuncia formal; Karina Milei le pide quedarse hasta marzo.
• Dic. 2025 / Ene. 2026 — Primeros contactos reservados entre Mahiques y Karina Milei; nexo: primos Menem y Santiago Viola.
• 04/03/2026 — Reunión en Olivos; Milei anuncia el cambio en X. Amerio se entera en medio de una sesión del Consejo de la Magistratura.
• 05/03/2026 — Decreto 133/2026 en el Boletín Oficial. Mahiques jura al mediodía en el Salón Blanco. Viola asume como secretario.
• Próximos pasos — Negociación de pliegos con el Senado; expansión del sistema acusatorio; decisión sobre vacantes en la Corte.
📚 FUENTES
• La Nación — «Juan Bautista Mahiques es el nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
• Infobae — «Quién es Juan Bautista Mahiques, el nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
• Infobae — «El trasfondo de la llegada de Mahiques al Gobierno», 4/3/2026
• Perfil — «Boletín Oficial: Mahiques fue confirmado como ministro de Justicia», 5/3/2026
• Perfil — «Sus vínculos con Mauricio Macri, Chiqui Tapia y Pablo Toviggino», 4/3/2026
• Ámbito — «Milei confirmó a Mahiques como nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
• El Cronista — «Mahiques desembarca en Justicia y prepara su plan de acción», 4/3/2026
• El Destape Web — «Familia judicial, macrismo y la trama de Lago Escondido», 4/3/2026
• elDiarioAR — «Juan Bautista Mahiques será el nuevo ministro de Justicia», 4/3/2026
La última publicación
¿Qué es el pensamiento crítico?
- por
cronywell
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🧠 PENSAMIENTO CRÍTICO Pensar, elegir, decidir: el arte de habitar la verdad E N S A Y O F I L O S Ó F I C O |
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✒ ENSAYO FILOSÓFICO-PERIODÍSTICO | Redacción de Ideas & Pensamiento |
⏱ Tiempo de lectura: ~11 min |
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◆ Pensar críticamente no es desconfiar de todo, sino aprender a elegir y decidir cuando el mundo se llena de relatos que compiten por ser verdad. Elegir y decidir son, a simple vista, los verbos más corrientes del idioma. Los usamos todos los días sin ver más allá de su función aparente. Pero si los abrimos, si les extraemos la etimología y los ponemos a la luz de la filosofía y de la ética, descubrimos que son la articulación más profunda entre el pensamiento, la libertad y la moral. Este ensayo propone un recorrido: desde los orígenes del pensamiento crítico en la Grecia socrática hasta la sala de máquinas de la posverdad digital; desde la distinción entre ética y moral hasta la pregunta que regresa como un boomerang filosófico: ¿elegir y decidir son la articulación que se precisa entre ambas? |
🏛️ I. El Origen: Sócrates y el Escándalo de Preguntar
Hay una imagen que resume, mejor que cualquier definición, el nacimiento del pensamiento crítico: un hombre en la plaza pública de Atenas, descalzo, preguntando.
Ese hombre es Sócrates (470-399 a.C.), y su crimen fue el más subversivo de todos los que una sociedad puede imaginar: hacer que la gente pensara por sí misma. Su método, la mayéutica —del griego mayéin, 'dar a luz'—, no ofrecía respuestas sino que alumbraba las contradicciones ocultas en las certezas ajenas. Con una ironía finamente calculada, Sócrates simulaba ignorancia para llevar al interlocutor a examinar sus propios supuestos. Y al descubrir que esos supuestos eran frágiles, el interlocutor se enfrentaba a la única tarea filosófica que importa: pensar de nuevo.
El gesto socrático es, en esencia, la primera formulación histórica del pensamiento crítico: no la negación de toda verdad, sino la exigencia de que cada afirmación sea examinada. Como lo sintetizó Platón en el Fedón, la vida no examinada no merece ser vivida.
Conviene detenerse aquí. Sócrates emergió en Atenas durante una crisis política y cultural profunda. Los sofistas —sus contemporáneos— habían popularizado el relativismo: si todo es cuestión de perspectiva, si no hay verdades universales, entonces cualquier argumento tiene el mismo valor que su contrario. Sócrates rechazó ese nihilismo no desde la autoridad, sino desde el método. No decía 'yo sé'; decía 'examinemos juntos'. Esa actitud es todavía hoy la cifra más precisa del pensamiento crítico.
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“El pensamiento crítico es tener el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la afición de meditar, la lentitud para afirmar, la disposición para considerar, el cuidado para poner en orden y el odio por todo tipo de impostura.” — Francis Bacon, Avancement of Learning, 1605 |
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El filósofo Max Black sería quien, en su libro de lógica de 1946, utilizaría el término 'pensamiento crítico' de manera sistemática y académica —la paternidad del concepto moderno se le atribuye a él. Pero la práctica ya existía, en la mayéutica socrática, en la dialéctica platónica y en la retórica aristotélica, siglos antes de que nadie la nombrara con ese título.
Aristóteles añadiría una dimensión crucial al proyecto socrático: la phrónesis, el juicio práctico, la sabiduría que nos permite deliberar bien sobre lo que nos conviene hacer. Para Aristóteles, pensar críticamente no es un ejercicio abstracto sino el preludio necesario de la acción ética. Aquí aparece por primera vez el vínculo que este ensayo propone explorar: el pensamiento crítico como puente entre el conocimiento y la decisión moral.
🔤 II. Las Palabras que Esconden un Mundo: Elegir y Decidir
Elegir y decidir pueden parecer, a todas luces, un par de verbos de lo más corrientes. Los usamos todos los días y difícilmente vemos algo más allá de ellos mismos que su propia función.
Pero la etimología —esa arqueología del lenguaje— nos revela algo inesperado. La palabra decidir viene del latín decidere: 'resolver' y, más literalmente, 'cortar'. Quien decide corta la ambigüedad. Pone fin a la suspensión del juicio y compromete su voluntad con un camino. No es un acto menor: es el momento en que la reflexión cesa y comienza la acción. Como bien define la RAE, decidir es 'formar el propósito de hacer algo, o hacer una elección, tras la reflexión sobre algo'. El corte es el resultado de pensar.
Elegir proviene del latín eligere: 'deliberación y libertad de actuar'. La RAE lo complementa: 'escoger o preferir a alguien o algo para un fin'. Aquí aparece una dimensión que decidir no tiene de manera tan explícita: la libertad. Elegir presupone opciones reales, implica la conciencia de que hay más de un camino posible. Quien elige no solo actúa: reconoce su condición de ser libre.
Reunidos, elegir y decidir dibujan el mapa completo del acto humano: la deliberación libre (elección) que se convierte en compromiso (decisión). Y ese mapa, trazado con precisión, nos lleva a una pregunta de gran calado filosófico que el pensamiento crítico no puede esquivar: si elegir implica libertad y decidir implica corte, ¿en qué se fundan ambos? ¿En la razón, en el deber, en el bien común? Es decir: ¿en la ética o en la moral?
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📖 Etimología y Sentido: los verbos clave del acto crítico |
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Decidir |
Del latín decidere: 'cortar'. Resolver tras reflexión. Comprometer la voluntad con una acción. |
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Elegir |
Del latín eligere: 'deliberación y libertad de actuar'. Escoger con conciencia de las opciones disponibles. |
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Crítico |
Del griego krinein: 'separar', 'juzgar', 'discernir'. Quien piensa críticamente separa lo verdadero de lo falso. |
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Mayéutica |
Del griego mayéin: 'dar a luz'. El método socrático que alumbra el conocimiento mediante preguntas. |
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Phrónesis |
Del griego: prudencia o sabiduría práctica. Para Aristóteles, la virtud de deliberar bien sobre la acción. |
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Posverdad |
Contexto en que la influencia de los hechos objetivos es menor que la de las emociones y creencias personales. |
⚖️ III. Ética y Moral: La Articulación que se Precisa
La decisión y la elección: ¿son la articulación que se precisa entre ética y moral? La pregunta es tan densa que conviene comenzar por deshacer una confusión frecuente.
En el habla cotidiana, ética y moral se usan como sinónimos. En el ámbito filosófico, sin embargo, la distinción importa. La ética —del griego ethos, 'forma de ser' o 'carácter'— es la disciplina filosófica que reflexiona sobre los principios que deben regir la conducta humana; analiza los fundamentos racionales de lo correcto e incorrecto, busca principios que orienten la acción más allá de la costumbre o la autoridad. La moral —del latín mos, moris, 'costumbre'— es el conjunto de normas, valores y convenciones que una sociedad particular considera correctos o aceptables; es construida, transmitida y reproducida socialmente.
Dicho de otro modo: la ética reflexiona; la moral regula. La ética cuestiona las normas desde la razón; la moral las vive desde la costumbre. Una sociedad puede declarar 'moral' una práctica que la ética, al examinarla racionalmente, condena. La historia humana está llena de esos desfases. Como señala el filósofo Gustavo Bueno, la ética alude al comportamiento derivado del propio carácter del individuo, mientras que la moral alude a las costumbres que regulan el comportamiento del individuo como miembro de un grupo social. Uno emana desde adentro; la otra llega desde afuera.
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“La ética no se hace sola, nace con nosotros.” — Fernando Savater, Ética para Amador |
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Ahora bien: ¿dónde opera el pensamiento crítico en este esquema? Exactamente en la bisagra. El pensamiento crítico es el instrumento que permite al individuo confrontar las normas morales recibidas con los principios éticos examinados. Es la capacidad de preguntarse: 'Esta norma que la sociedad me impone, ¿es racionalmente justificable? ¿Me comprometo con ella porque la entiendo y la valoro, o simplemente porque la he heredado sin examen?'.
La decisión y la elección son, en ese sentido, la articulación dinámica entre ética y moral. Cuando decido y elijo con pensamiento crítico, no me limito a obedecer la norma moral vigente ni me abandono al puro capricho individual. Delibero: pongo en juego mi razón, mi carácter, mi libertad y mi responsabilidad frente a los demás. La elección libre (ética) y la decisión comprometida con el bien común (moral) se funden en el acto de pensar críticamente y actuar en consecuencia.
Kant lo formuló con precisión geométrica en su imperativo categórico: actúa de tal modo que la máxima de tu conducta pueda convertirse en ley universal. Para Kant, la acción moral no proviene del miedo a la sanción social ni de la búsqueda del placer, sino de la razón práctica: la voluntad autónoma que se legisla a sí misma. En ese esquema, la elección es el ejercicio de la autonomía racional y la decisión es el compromiso con la ley que esa autonomía genera. Sin pensamiento crítico, ninguno de los dos pasos es posible: quien actúa por inercia o por presión social no elige ni decide —ejecuta.
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“Actúa solo según aquella máxima por la cual puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal.” — Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, 1785 |
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Aristóteles, desde otra orilla, propone la eudaimonia —la felicidad como florecimiento— como horizonte de la acción ética. Para él, saber qué es el bien no basta para obrar con rectitud: hace falta haber cultivado las virtudes, haber ejercitado el carácter. El pensamiento crítico, en clave aristotélica, no es solo una habilidad intelectual sino un hábito moral: la costumbre de examinar antes de actuar, de deliberar antes de decidir.
La tensión entre Kant y Aristóteles —entre el deber formal y el bien material, entre la ley universal y la virtud particular— no se resuelve fácilmente. Pero ambos coinciden en algo: sin reflexión, sin el examen crítico de los propios principios y de las normas recibidas, no hay ni ética ni moral genuinas. Hay solo automatismo.
🌐 IV. El Mundo de los Relatos que Compiten por ser Verdad
El pensamiento crítico siempre fue necesario. Pero en el siglo XXI, se ha vuelto urgente de una manera nueva y perturbadora.
Vivimos en la era de la posverdad: un escenario en el que la influencia de los hechos objetivos sobre la opinión pública recibe una ponderación menor que la de las creencias personales y las reacciones emocionales. El término, elegido como Palabra del Año por el diccionario Collins en 2017 y por la Real Academia Española en 2016, nombra algo que siempre existió —la manipulación, el rumor, la propaganda— pero que las tecnologías digitales han amplificado de manera exponencial.
Las redes sociales han transformado el ecosistema informativo de una manera que los griegos no podían imaginar pero que Sócrates habría reconocido de inmediato: el problema de los sofistas de vuelta, con algoritmos. Las plataformas digitales están diseñadas para maximizar la atención y el engagement, no la verdad. Un estudio del MIT (Vosoughi et al., 2018) demostró que las noticias falsas se propagan en Twitter hasta seis veces más rápido que las verdaderas, porque son más novedosas y emocionalmente activadoras.
¿Por qué nos las creemos? La psicología cognitiva ofrece respuestas incómodas. El sesgo de confirmación nos lleva a consumir información que refuerza nuestras creencias previas. Las burbujas de filtro —generadas por los algoritmos que aprenden nuestras preferencias— nos encierran en circuitos donde nuestras ideas no solo son reforzadas sino raramente cuestionadas. La teoría del 'pensamiento perezoso' (lazy reasoning, Gaozhao, 2021) sugiere que tendemos a ser reacios a elaborar un pensamiento crítico sobre las noticias cuando las leemos de manera online; es más fácil compartir que verificar.
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📌 Sesgos cognitivos que el pensamiento crítico debe confrontar ▸ Sesgo de confirmación: tendemos a aceptar como verdadero lo que confirma lo que ya creemos. ▸ Efecto bandwagon: adoptamos ideas porque una mayoría las sostiene, sin examinarlas. ▸ Pensamiento perezoso (lazy reasoning): resistencia a elaborar pensamiento analítico sobre información recibida online. ▸ Razonamiento motivado: evaluamos como verdaderas las noticias congruentes con nuestra ideología. ▸ Efecto de familiaridad: lo que hemos oído repetidamente nos parece más verdadero, independientemente de su veracidad. ▸ Pensamiento mágico: correlación positiva comprobada entre credulidad en fake news y pensamiento esotérico (Redalyc, 2021). |
La investigación científica sobre la susceptibilidad a las noticias falsas es concluyente en un punto: el bajo rendimiento del pensamiento analítico es el factor predictor más consistente de la credulidad ante la desinformación. Dicho de otro modo: quien no ha cultivado el hábito de examinar las ideas antes de aceptarlas es vulnerable. No importa su nivel educativo formal, su ideología política o su acceso a la información. La variable crítica es el hábito de pensar.
¿Cuál es el antídoto? El pensamiento crítico. Pero —y esta es una advertencia que los investigadores repiten— no como habilidad abstracta sino como práctica concreta aplicada al conocimiento específico. Como señalan Mercier y Sperber (2017), la mejor forma de superar los sesgos cognitivos y descubrir falacias es el debate con otros que no comparten completamente nuestro punto de vista. El pensamiento crítico no es solitario: es dialógico. Requiere interlocutores, requiere fricción, requiere el choque con la diferencia.
🔬 V. ¿Qué Es, Entonces, el Pensamiento Crítico?
El recorrido que hemos hecho nos permite proponer ahora una definición que integre las dimensiones filosófica, ética y práctica del concepto.
En su dimensión más básica, el pensamiento crítico es la capacidad de analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial de aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana. Pero esa definición —correcta pero insuficiente— omite algo esencial: el pensamiento crítico no es solo epistemológico (sobre cómo conocemos) sino también ético (sobre cómo actuamos).
Pensar críticamente es, al mismo tiempo, una disposición intelectual y un compromiso moral. Intelectual, porque exige el cultivo de ciertas habilidades: identificar premisas, detectar falacias, evaluar evidencias, distinguir hechos de interpretaciones, reconocer los propios sesgos. Moral, porque implica una actitud frente al otro y frente a la verdad: la honestidad intelectual, la humildad epistémica, el respeto por la evidencia aunque contraríe las propias creencias.
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“El punto esencial del pensamiento crítico es: puedo estar equivocado. Por eso mismo, el pensamiento crítico no puede enseñarse independientemente del conocimiento.” — Investigación Docente, Fake News en la era de la posverdad, 2021 |
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Esa frase —puedo estar equivocado— es el núcleo duro del pensamiento crítico. No es relativismo nihilista: no afirma que todas las ideas valen lo mismo. Afirma algo más preciso y más exigente: que el examen es permanente, que ninguna creencia está exenta de revisión, que la apertura a la corrección es condición de la búsqueda genuina de la verdad.
El pensamiento crítico tampoco es escepticismo generalizado. No consiste en dudar de todo de manera indiscriminada. Consiste en dudar con método, en preguntar con criterio, en exigir evidencia con humildad. Francis Bacon lo formuló hace cuatrocientos años con una precisión que ningún algoritmo ha mejorado: el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la lentitud para afirmar, el odio por toda impostura.
🔗 VI. La Articulación: Pensamiento Crítico, Elección y Decisión Moral
Hemos recorrido un largo camino. Podemos ahora responder la pregunta que nos planteamos al inicio: ¿son la elección y la decisión la articulación que se precisa entre ética y moral?
La respuesta es: sí, pero solo si están mediadas por el pensamiento crítico. Sin él, elegir no es libertad sino capricho, y decidir no es compromiso sino automatismo. Con él, elegir se convierte en el ejercicio consciente de la autonomía racional —el acto ético por excelencia— y decidir en el corte que compromete al individuo con el bien común que la moral de su comunidad —revisada y examinada— le propone.
El pensamiento crítico es, en ese esquema, la bisagra entre la ética y la moral. Opera entre la reflexión filosófica sobre los principios (ética) y la norma social que regula la conducta (moral). Cuando examino críticamente una norma moral, la elevo del nivel de la costumbre al nivel del principio: me pregunto si vale, si es justa, si puedo hacerla mía no por herencia sino por convicción. Y cuando decido actuar en consecuencia, convierto la reflexión en acto.
Esta articulación tiene una consecuencia práctica que va más allá de la filosofía abstracta. En un mundo saturado de relatos que compiten por ser verdad —de fake news, de algoritmos de confirmación, de posverdades políticas y emocionales—, el pensamiento crítico es la única vacuna disponible que no requiere laboratorio. Requiere tiempo, requiere hábito, requiere la disposición a incomodarse con la propia ignorancia. Pero es posible cultivarla, y cultivarla es un acto a la vez intelectual y moral.
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“Solo sé que no sé nada. Y esa conciencia de la propia ignorancia es el comienzo de la sabiduría.” — Sócrates (vía Platón, Apología de Sócrates) |
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Sócrates murió por esa convicción. En el año 399 a.C., fue condenado a muerte por corromper a la juventud ateniense —esto es, por enseñarles a pensar por sí mismos. La acusación revela, con una claridad dolorosa, que el pensamiento crítico siempre ha tenido enemigos: los que se benefician de la credulidad ajena, los que tienen interés en que no se examinen las normas, los que prefieren el consenso cómodo a la verdad incómoda. Nada de eso ha cambiado en veinticinco siglos. Solo los mecanismos de control del pensamiento se han modernizado.
Por eso la pregunta del inicio —qué es el pensamiento crítico, y cómo se articula con la elección, la decisión, la ética y la moral— no es una pregunta académica. Es, en el sentido más pleno de la expresión, una pregunta política. Una pregunta sobre qué tipo de ciudadanos queremos ser, sobre qué tipo de comunidad queremos construir, sobre si estamos dispuestos a incomodarnos con la complejidad o preferimos el alivio instantáneo del relato que confirma lo que ya sabemos.
✍️ VII. Conclusión: El Pensamiento Crítico como Acto de Libertad
Al final del recorrido, algo se vuelve claro: el pensamiento crítico no es una habilidad técnica. Es una forma de habitar el mundo.
Desde la mayéutica socrática hasta las investigaciones sobre fake news en la era de la posverdad, el hilo conductor es el mismo: la calidad de nuestra vida personal y colectiva depende de la calidad de nuestro pensamiento. No de su velocidad, no de su volumen, no de su capacidad para procesar datos. De su profundidad, de su honestidad, de su disposición a revisar lo que creemos saber.
Elegir y decidir son los verbos que traducen ese pensamiento en acción. Elegir, con la conciencia de la libertad que implica; decidir, con el peso del corte que exige. Ética y moral no son territorios separados sino planos distintos de un mismo compromiso: el de vivir de acuerdo con principios examinados, no simplemente heredados.
El pensamiento crítico es, en definitiva, el acto de libertad más cotidiano y más exigente que existe. No requiere una plaza pública como la de Sócrates, ni una cátedra como la de Kant. Requiere solo lo que siempre fue necesario y siempre fue difícil: parar, preguntar, dudar con método, y luego —con todo ese peso sobre los hombros— elegir.
🧠 PENSAMIENTO CRÍTICO · ENSAYO FILOSÓFICO-PERIODÍSTICO
Documento de uso intelectual y educativo · Reproducción con cita de fuente
Referencias principales: Platón, Apología de Sócrates · Aristóteles, Ética a Nicómaco · Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) · Francis Bacon, Advancement of Learning (1605) · Max Black, Critical Thinking (1946) · Vosoughi et al., MIT, Science (2018) · Mercier & Sperber, The Enigma of Reason (2017) · Redalyc, Noticias falsas y creencias infundadas (2021) · RAE · Iberdrola, El valor del pensamiento crítico (2021)
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🧠 PENSAMIENTO CRÍTICO Pensar, elegir, decidir: el arte de habitar la verdad E N S A Y O F I L O S Ó F I C O |
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✒ ENSAYO FILOSÓFICO-PERIODÍSTICO | Redacción de Ideas & Pensamiento |
⏱ Tiempo de lectura: ~11 min |
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◆ Pensar críticamente no es desconfiar de todo, sino aprender a elegir y decidir cuando el mundo se llena de relatos que compiten por ser verdad. Elegir y decidir son, a simple vista, los verbos más corrientes del idioma. Los usamos todos los días sin ver más allá de su función aparente. Pero si los abrimos, si les extraemos la etimología y los ponemos a la luz de la filosofía y de la ética, descubrimos que son la articulación más profunda entre el pensamiento, la libertad y la moral. Este ensayo propone un recorrido: desde los orígenes del pensamiento crítico en la Grecia socrática hasta la sala de máquinas de la posverdad digital; desde la distinción entre ética y moral hasta la pregunta que regresa como un boomerang filosófico: ¿elegir y decidir son la articulación que se precisa entre ambas? |
🏛️ I. El Origen: Sócrates y el Escándalo de Preguntar
Hay una imagen que resume, mejor que cualquier definición, el nacimiento del pensamiento crítico: un hombre en la plaza pública de Atenas, descalzo, preguntando.
Ese hombre es Sócrates (470-399 a.C.), y su crimen fue el más subversivo de todos los que una sociedad puede imaginar: hacer que la gente pensara por sí misma. Su método, la mayéutica —del griego mayéin, 'dar a luz'—, no ofrecía respuestas sino que alumbraba las contradicciones ocultas en las certezas ajenas. Con una ironía finamente calculada, Sócrates simulaba ignorancia para llevar al interlocutor a examinar sus propios supuestos. Y al descubrir que esos supuestos eran frágiles, el interlocutor se enfrentaba a la única tarea filosófica que importa: pensar de nuevo.
El gesto socrático es, en esencia, la primera formulación histórica del pensamiento crítico: no la negación de toda verdad, sino la exigencia de que cada afirmación sea examinada. Como lo sintetizó Platón en el Fedón, la vida no examinada no merece ser vivida.
Conviene detenerse aquí. Sócrates emergió en Atenas durante una crisis política y cultural profunda. Los sofistas —sus contemporáneos— habían popularizado el relativismo: si todo es cuestión de perspectiva, si no hay verdades universales, entonces cualquier argumento tiene el mismo valor que su contrario. Sócrates rechazó ese nihilismo no desde la autoridad, sino desde el método. No decía 'yo sé'; decía 'examinemos juntos'. Esa actitud es todavía hoy la cifra más precisa del pensamiento crítico.
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“El pensamiento crítico es tener el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la afición de meditar, la lentitud para afirmar, la disposición para considerar, el cuidado para poner en orden y el odio por todo tipo de impostura.” — Francis Bacon, Avancement of Learning, 1605 |
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El filósofo Max Black sería quien, en su libro de lógica de 1946, utilizaría el término 'pensamiento crítico' de manera sistemática y académica —la paternidad del concepto moderno se le atribuye a él. Pero la práctica ya existía, en la mayéutica socrática, en la dialéctica platónica y en la retórica aristotélica, siglos antes de que nadie la nombrara con ese título.
Aristóteles añadiría una dimensión crucial al proyecto socrático: la phrónesis, el juicio práctico, la sabiduría que nos permite deliberar bien sobre lo que nos conviene hacer. Para Aristóteles, pensar críticamente no es un ejercicio abstracto sino el preludio necesario de la acción ética. Aquí aparece por primera vez el vínculo que este ensayo propone explorar: el pensamiento crítico como puente entre el conocimiento y la decisión moral.
🔤 II. Las Palabras que Esconden un Mundo: Elegir y Decidir
Elegir y decidir pueden parecer, a todas luces, un par de verbos de lo más corrientes. Los usamos todos los días y difícilmente vemos algo más allá de ellos mismos que su propia función.
Pero la etimología —esa arqueología del lenguaje— nos revela algo inesperado. La palabra decidir viene del latín decidere: 'resolver' y, más literalmente, 'cortar'. Quien decide corta la ambigüedad. Pone fin a la suspensión del juicio y compromete su voluntad con un camino. No es un acto menor: es el momento en que la reflexión cesa y comienza la acción. Como bien define la RAE, decidir es 'formar el propósito de hacer algo, o hacer una elección, tras la reflexión sobre algo'. El corte es el resultado de pensar.
Elegir proviene del latín eligere: 'deliberación y libertad de actuar'. La RAE lo complementa: 'escoger o preferir a alguien o algo para un fin'. Aquí aparece una dimensión que decidir no tiene de manera tan explícita: la libertad. Elegir presupone opciones reales, implica la conciencia de que hay más de un camino posible. Quien elige no solo actúa: reconoce su condición de ser libre.
Reunidos, elegir y decidir dibujan el mapa completo del acto humano: la deliberación libre (elección) que se convierte en compromiso (decisión). Y ese mapa, trazado con precisión, nos lleva a una pregunta de gran calado filosófico que el pensamiento crítico no puede esquivar: si elegir implica libertad y decidir implica corte, ¿en qué se fundan ambos? ¿En la razón, en el deber, en el bien común? Es decir: ¿en la ética o en la moral?
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📖 Etimología y Sentido: los verbos clave del acto crítico |
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Decidir |
Del latín decidere: 'cortar'. Resolver tras reflexión. Comprometer la voluntad con una acción. |
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Elegir |
Del latín eligere: 'deliberación y libertad de actuar'. Escoger con conciencia de las opciones disponibles. |
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Crítico |
Del griego krinein: 'separar', 'juzgar', 'discernir'. Quien piensa críticamente separa lo verdadero de lo falso. |
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Mayéutica |
Del griego mayéin: 'dar a luz'. El método socrático que alumbra el conocimiento mediante preguntas. |
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Phrónesis |
Del griego: prudencia o sabiduría práctica. Para Aristóteles, la virtud de deliberar bien sobre la acción. |
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Posverdad |
Contexto en que la influencia de los hechos objetivos es menor que la de las emociones y creencias personales. |
⚖️ III. Ética y Moral: La Articulación que se Precisa
La decisión y la elección: ¿son la articulación que se precisa entre ética y moral? La pregunta es tan densa que conviene comenzar por deshacer una confusión frecuente.
En el habla cotidiana, ética y moral se usan como sinónimos. En el ámbito filosófico, sin embargo, la distinción importa. La ética —del griego ethos, 'forma de ser' o 'carácter'— es la disciplina filosófica que reflexiona sobre los principios que deben regir la conducta humana; analiza los fundamentos racionales de lo correcto e incorrecto, busca principios que orienten la acción más allá de la costumbre o la autoridad. La moral —del latín mos, moris, 'costumbre'— es el conjunto de normas, valores y convenciones que una sociedad particular considera correctos o aceptables; es construida, transmitida y reproducida socialmente.
Dicho de otro modo: la ética reflexiona; la moral regula. La ética cuestiona las normas desde la razón; la moral las vive desde la costumbre. Una sociedad puede declarar 'moral' una práctica que la ética, al examinarla racionalmente, condena. La historia humana está llena de esos desfases. Como señala el filósofo Gustavo Bueno, la ética alude al comportamiento derivado del propio carácter del individuo, mientras que la moral alude a las costumbres que regulan el comportamiento del individuo como miembro de un grupo social. Uno emana desde adentro; la otra llega desde afuera.
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“La ética no se hace sola, nace con nosotros.” — Fernando Savater, Ética para Amador |
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Ahora bien: ¿dónde opera el pensamiento crítico en este esquema? Exactamente en la bisagra. El pensamiento crítico es el instrumento que permite al individuo confrontar las normas morales recibidas con los principios éticos examinados. Es la capacidad de preguntarse: 'Esta norma que la sociedad me impone, ¿es racionalmente justificable? ¿Me comprometo con ella porque la entiendo y la valoro, o simplemente porque la he heredado sin examen?'.
La decisión y la elección son, en ese sentido, la articulación dinámica entre ética y moral. Cuando decido y elijo con pensamiento crítico, no me limito a obedecer la norma moral vigente ni me abandono al puro capricho individual. Delibero: pongo en juego mi razón, mi carácter, mi libertad y mi responsabilidad frente a los demás. La elección libre (ética) y la decisión comprometida con el bien común (moral) se funden en el acto de pensar críticamente y actuar en consecuencia.
Kant lo formuló con precisión geométrica en su imperativo categórico: actúa de tal modo que la máxima de tu conducta pueda convertirse en ley universal. Para Kant, la acción moral no proviene del miedo a la sanción social ni de la búsqueda del placer, sino de la razón práctica: la voluntad autónoma que se legisla a sí misma. En ese esquema, la elección es el ejercicio de la autonomía racional y la decisión es el compromiso con la ley que esa autonomía genera. Sin pensamiento crítico, ninguno de los dos pasos es posible: quien actúa por inercia o por presión social no elige ni decide —ejecuta.
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“Actúa solo según aquella máxima por la cual puedas querer al mismo tiempo que se convierta en ley universal.” — Immanuel Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres, 1785 |
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Aristóteles, desde otra orilla, propone la eudaimonia —la felicidad como florecimiento— como horizonte de la acción ética. Para él, saber qué es el bien no basta para obrar con rectitud: hace falta haber cultivado las virtudes, haber ejercitado el carácter. El pensamiento crítico, en clave aristotélica, no es solo una habilidad intelectual sino un hábito moral: la costumbre de examinar antes de actuar, de deliberar antes de decidir.
La tensión entre Kant y Aristóteles —entre el deber formal y el bien material, entre la ley universal y la virtud particular— no se resuelve fácilmente. Pero ambos coinciden en algo: sin reflexión, sin el examen crítico de los propios principios y de las normas recibidas, no hay ni ética ni moral genuinas. Hay solo automatismo.
🌐 IV. El Mundo de los Relatos que Compiten por ser Verdad
El pensamiento crítico siempre fue necesario. Pero en el siglo XXI, se ha vuelto urgente de una manera nueva y perturbadora.
Vivimos en la era de la posverdad: un escenario en el que la influencia de los hechos objetivos sobre la opinión pública recibe una ponderación menor que la de las creencias personales y las reacciones emocionales. El término, elegido como Palabra del Año por el diccionario Collins en 2017 y por la Real Academia Española en 2016, nombra algo que siempre existió —la manipulación, el rumor, la propaganda— pero que las tecnologías digitales han amplificado de manera exponencial.
Las redes sociales han transformado el ecosistema informativo de una manera que los griegos no podían imaginar pero que Sócrates habría reconocido de inmediato: el problema de los sofistas de vuelta, con algoritmos. Las plataformas digitales están diseñadas para maximizar la atención y el engagement, no la verdad. Un estudio del MIT (Vosoughi et al., 2018) demostró que las noticias falsas se propagan en Twitter hasta seis veces más rápido que las verdaderas, porque son más novedosas y emocionalmente activadoras.
¿Por qué nos las creemos? La psicología cognitiva ofrece respuestas incómodas. El sesgo de confirmación nos lleva a consumir información que refuerza nuestras creencias previas. Las burbujas de filtro —generadas por los algoritmos que aprenden nuestras preferencias— nos encierran en circuitos donde nuestras ideas no solo son reforzadas sino raramente cuestionadas. La teoría del 'pensamiento perezoso' (lazy reasoning, Gaozhao, 2021) sugiere que tendemos a ser reacios a elaborar un pensamiento crítico sobre las noticias cuando las leemos de manera online; es más fácil compartir que verificar.
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📌 Sesgos cognitivos que el pensamiento crítico debe confrontar ▸ Sesgo de confirmación: tendemos a aceptar como verdadero lo que confirma lo que ya creemos. ▸ Efecto bandwagon: adoptamos ideas porque una mayoría las sostiene, sin examinarlas. ▸ Pensamiento perezoso (lazy reasoning): resistencia a elaborar pensamiento analítico sobre información recibida online. ▸ Razonamiento motivado: evaluamos como verdaderas las noticias congruentes con nuestra ideología. ▸ Efecto de familiaridad: lo que hemos oído repetidamente nos parece más verdadero, independientemente de su veracidad. ▸ Pensamiento mágico: correlación positiva comprobada entre credulidad en fake news y pensamiento esotérico (Redalyc, 2021). |
La investigación científica sobre la susceptibilidad a las noticias falsas es concluyente en un punto: el bajo rendimiento del pensamiento analítico es el factor predictor más consistente de la credulidad ante la desinformación. Dicho de otro modo: quien no ha cultivado el hábito de examinar las ideas antes de aceptarlas es vulnerable. No importa su nivel educativo formal, su ideología política o su acceso a la información. La variable crítica es el hábito de pensar.
¿Cuál es el antídoto? El pensamiento crítico. Pero —y esta es una advertencia que los investigadores repiten— no como habilidad abstracta sino como práctica concreta aplicada al conocimiento específico. Como señalan Mercier y Sperber (2017), la mejor forma de superar los sesgos cognitivos y descubrir falacias es el debate con otros que no comparten completamente nuestro punto de vista. El pensamiento crítico no es solitario: es dialógico. Requiere interlocutores, requiere fricción, requiere el choque con la diferencia.
🔬 V. ¿Qué Es, Entonces, el Pensamiento Crítico?
El recorrido que hemos hecho nos permite proponer ahora una definición que integre las dimensiones filosófica, ética y práctica del concepto.
En su dimensión más básica, el pensamiento crítico es la capacidad de analizar y evaluar la consistencia de los razonamientos, en especial de aquellas afirmaciones que la sociedad acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana. Pero esa definición —correcta pero insuficiente— omite algo esencial: el pensamiento crítico no es solo epistemológico (sobre cómo conocemos) sino también ético (sobre cómo actuamos).
Pensar críticamente es, al mismo tiempo, una disposición intelectual y un compromiso moral. Intelectual, porque exige el cultivo de ciertas habilidades: identificar premisas, detectar falacias, evaluar evidencias, distinguir hechos de interpretaciones, reconocer los propios sesgos. Moral, porque implica una actitud frente al otro y frente a la verdad: la honestidad intelectual, la humildad epistémica, el respeto por la evidencia aunque contraríe las propias creencias.
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“El punto esencial del pensamiento crítico es: puedo estar equivocado. Por eso mismo, el pensamiento crítico no puede enseñarse independientemente del conocimiento.” — Investigación Docente, Fake News en la era de la posverdad, 2021 |
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Esa frase —puedo estar equivocado— es el núcleo duro del pensamiento crítico. No es relativismo nihilista: no afirma que todas las ideas valen lo mismo. Afirma algo más preciso y más exigente: que el examen es permanente, que ninguna creencia está exenta de revisión, que la apertura a la corrección es condición de la búsqueda genuina de la verdad.
El pensamiento crítico tampoco es escepticismo generalizado. No consiste en dudar de todo de manera indiscriminada. Consiste en dudar con método, en preguntar con criterio, en exigir evidencia con humildad. Francis Bacon lo formuló hace cuatrocientos años con una precisión que ningún algoritmo ha mejorado: el deseo de buscar, la paciencia para dudar, la lentitud para afirmar, el odio por toda impostura.
🔗 VI. La Articulación: Pensamiento Crítico, Elección y Decisión Moral
Hemos recorrido un largo camino. Podemos ahora responder la pregunta que nos planteamos al inicio: ¿son la elección y la decisión la articulación que se precisa entre ética y moral?
La respuesta es: sí, pero solo si están mediadas por el pensamiento crítico. Sin él, elegir no es libertad sino capricho, y decidir no es compromiso sino automatismo. Con él, elegir se convierte en el ejercicio consciente de la autonomía racional —el acto ético por excelencia— y decidir en el corte que compromete al individuo con el bien común que la moral de su comunidad —revisada y examinada— le propone.
El pensamiento crítico es, en ese esquema, la bisagra entre la ética y la moral. Opera entre la reflexión filosófica sobre los principios (ética) y la norma social que regula la conducta (moral). Cuando examino críticamente una norma moral, la elevo del nivel de la costumbre al nivel del principio: me pregunto si vale, si es justa, si puedo hacerla mía no por herencia sino por convicción. Y cuando decido actuar en consecuencia, convierto la reflexión en acto.
Esta articulación tiene una consecuencia práctica que va más allá de la filosofía abstracta. En un mundo saturado de relatos que compiten por ser verdad —de fake news, de algoritmos de confirmación, de posverdades políticas y emocionales—, el pensamiento crítico es la única vacuna disponible que no requiere laboratorio. Requiere tiempo, requiere hábito, requiere la disposición a incomodarse con la propia ignorancia. Pero es posible cultivarla, y cultivarla es un acto a la vez intelectual y moral.
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“Solo sé que no sé nada. Y esa conciencia de la propia ignorancia es el comienzo de la sabiduría.” — Sócrates (vía Platón, Apología de Sócrates) |
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Sócrates murió por esa convicción. En el año 399 a.C., fue condenado a muerte por corromper a la juventud ateniense —esto es, por enseñarles a pensar por sí mismos. La acusación revela, con una claridad dolorosa, que el pensamiento crítico siempre ha tenido enemigos: los que se benefician de la credulidad ajena, los que tienen interés en que no se examinen las normas, los que prefieren el consenso cómodo a la verdad incómoda. Nada de eso ha cambiado en veinticinco siglos. Solo los mecanismos de control del pensamiento se han modernizado.
Por eso la pregunta del inicio —qué es el pensamiento crítico, y cómo se articula con la elección, la decisión, la ética y la moral— no es una pregunta académica. Es, en el sentido más pleno de la expresión, una pregunta política. Una pregunta sobre qué tipo de ciudadanos queremos ser, sobre qué tipo de comunidad queremos construir, sobre si estamos dispuestos a incomodarnos con la complejidad o preferimos el alivio instantáneo del relato que confirma lo que ya sabemos.
✍️ VII. Conclusión: El Pensamiento Crítico como Acto de Libertad
Al final del recorrido, algo se vuelve claro: el pensamiento crítico no es una habilidad técnica. Es una forma de habitar el mundo.
Desde la mayéutica socrática hasta las investigaciones sobre fake news en la era de la posverdad, el hilo conductor es el mismo: la calidad de nuestra vida personal y colectiva depende de la calidad de nuestro pensamiento. No de su velocidad, no de su volumen, no de su capacidad para procesar datos. De su profundidad, de su honestidad, de su disposición a revisar lo que creemos saber.
Elegir y decidir son los verbos que traducen ese pensamiento en acción. Elegir, con la conciencia de la libertad que implica; decidir, con el peso del corte que exige. Ética y moral no son territorios separados sino planos distintos de un mismo compromiso: el de vivir de acuerdo con principios examinados, no simplemente heredados.
El pensamiento crítico es, en definitiva, el acto de libertad más cotidiano y más exigente que existe. No requiere una plaza pública como la de Sócrates, ni una cátedra como la de Kant. Requiere solo lo que siempre fue necesario y siempre fue difícil: parar, preguntar, dudar con método, y luego —con todo ese peso sobre los hombros— elegir.
🧠 PENSAMIENTO CRÍTICO · ENSAYO FILOSÓFICO-PERIODÍSTICO
Documento de uso intelectual y educativo · Reproducción con cita de fuente
Referencias principales: Platón, Apología de Sócrates · Aristóteles, Ética a Nicómaco · Kant, Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785) · Francis Bacon, Advancement of Learning (1605) · Max Black, Critical Thinking (1946) · Vosoughi et al., MIT, Science (2018) · Mercier & Sperber, The Enigma of Reason (2017) · Redalyc, Noticias falsas y creencias infundadas (2021) · RAE · Iberdrola, El valor del pensamiento crítico (2021)




